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29 October 2014

Philip Greer - HAWKE’S BAY, NUEVA ZELANDA

"Trajimos a seis niños a nuestro huerto. Es obvio que nos vamos a rociar nuestros árboles con productos químicos”

“Vivimos a  lo largo de la costa oeste de la Isla Norte de Nueva Zelanda en una región semiárida protegida de las temperaturas extremas por las montañas situadas al oeste. Es un entorno magnífico para criar a sus hijos. Es una comunidad saludable y sólida de productores que se apoyan entre sí como una familia. Probé la manzana Envy por primera vez hace seis años. Así que fuimos más o menos los primeros en probarlas. Una sola mordida y quedas enviciado. Es increíble, tan crujiente y llena de sabor. De inmediato pensamos: 'Wow, esto es completamente diferente de todo lo que hemos probado!'.  Tenemos una familia grande. Y a todos les mandamos las manzanas. De pronto, ya no querían saber de nada más.  Lo único que me preguntaban era “¿Dónde está la Envy?” Tener ese tipo de comentarios era increíble. Ahora, cada productor en Hawke’s Bay quiere cultivar la manzana Envy. Ciertamente es agradable iniciar con el pie derecho con una manzana como esa.
Es un fenómeno.

Es un fenómeno.

If you’ve ever been to a supermarket it’s the same thing. I’ve been up to Canada and the U.S. We did some tastings and, people, all they wanted was Envy. It was great for me to get that experience. To go into the back room at a supermarket on the other side of the world — and they had one box left and it was one of mine. I was in Portland, Oregon and people walked into the store and they asked for Envy. The apples never actually got to the shelf… They took the whole box. It’s crazy. I’d never seen anything like it. It’s a change from the early days when I first scraped together enough money to buy land in Taradale and plant 10 acres of apples by hand. That was hard work, but I really wanted to give it a go so I just worked hard to make it happen.

Si has estado en un supermercado es lo mismo. He estado en Canadá y en Estados Unidos. Ofrecimos algunas muestras y lo único que quería la gente era la Envy. Esa fue para mí una experiencia increíble. Ir al cuarto de atrás del supermercado al otro lado del mundo y ver que sólo les quedaba una caja y que era una de las mías. Estaba en Portland, Oregón, y la gente entraba a la tienda y preguntaba si tenían manzanas Envy. De hecho, nunca pudieron poner las manzanas en los estantes pues se llevaban la caja completa.  Fue una locura. Nunca había visto algo así. Nada que ver con los primeros días en que tuve que juntar con gran esfuerzo un poco de dinero para comprar un terreno en Taralade y plantar a mano 4.5 hectáreas de manzanas. Trabajé duro pero realmente quería intentarlo y le puse todo mi esfuerzo para hacerlo realidad.
Mi esposa trabaja como parte del equipo durante toda la cosecha. Con una familia mezclada de seis niños, siempre hemos tenido muchos ayudantes durante la temporada. Todos hemos trabajado en el huerto en algún momento, cortando, raleando o manejando el tractor.  Alentamos a nuestros hijos a seguir sus propias pasiones. Por el momento, nadie muestra señales de querer dedicarse a la agricultura, pero quién sabe, ahora que las manzanas empiezan a ser rentables, ¡alguien podría decidir que es una opción interesante!”

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